Uno de los temas más innovadores presentados en la reciente jornada técnica de INTA y CREA fue el impacto de la polinización en el cultivo de soja, un aspecto que busca derribar el mito de que la planta, al ser autógama, no se beneficia de la intervención de insectos.
Según explicó el Dr. Pablo Cavigliasso, aunque históricamente se trabajó bajo esa premisa, las condiciones de «tropicalización» climática alteran la configuración de la flor, haciendo que la polinización externa mejore significativamente el flujo de polen y el llenado de vainas.
La estrategia propuesta consiste en la implementación de «servicios de polinización de precisión», mediante la instalación de colmenas en los lotes durante el período reproductivo (de R1 a R4). Los datos obtenidos en 28 sitios de evaluación muestran resultados contundentes: el uso de polinizadores puede incrementar el rendimiento neto de la soja en promedio entre un 10% y un 27%, alcanzando techos de hasta el 30% en condiciones óptimas.
El especialista remarcó que a mayor temperatura, mayor es la necesidad de contar con estos agentes polinizadores en el lote. Este enfoque no solo optimiza la productividad por hectárea, sino que plantea un protocolo de trabajo conjunto entre agricultores y apicultores para maximizar los beneficios biológicos del ecosistema agrícola.
