En un reciente encuentro técnico en Tandil organizado por Corteva para presentar su herbicida Gallery, el Ingeniero Agrónomo Víctor Juan, magíster en producción vegetal y docente de la UNICEN, presentó las claves para enfrentar la creciente problemática de las malezas resistentes en la región.
Durante su intervención, el especialista analizó la situación del nabo silvestre, el impacto de las nuevas tecnologías y la importancia de no depender exclusivamente de las soluciones químicas.
Víctor Juan advirtió sobre la compleja realidad del nabo silvestre (Raphanus sativus) en la zona, una maleza que ya ha desarrollado resistencia a tres o cuatro mecanismos de acción. Específicamente, se han reportado casos de resistencia al 2,4-D y a la fluorocloidona (herbicidas del grupo PDS).
Esta situación ha generado que los productores sufran fallas de control o una menor sensibilidad de la maleza, provocando que los productos tradicionales «duren cada vez menos» en términos de residualidad y efectividad.
Uno de los puntos más críticos señalados por el ingeniero es la conducta de los técnicos y productores frente a las nuevas tecnologías. Según Juan, existe una tendencia a «enamorarse de un producto», utilizándolo como si fuera la única herramienta disponible.
«Casarse con un producto y empezar a utilizarlo de forma indiscriminada es lo peor que podemos hacer porque acortamos su vida útil«, sentenció. El especialista comparó casos de herbicidas que han durado 40 años en el mercado sin generar resistencia, frente a otros que han sido «quemados» en apenas 3 o 4 años por un mal manejo, como el aumento arbitrario de dosis para ganar residualidad.
Gallery: Una innovación necesaria
Ante este panorama, se destacó el lanzamiento de Gallery, un herbicida de Corteva que introduce un mecanismo de acción novedoso para Argentina: la inhibición de la síntesis de celulosa.
Juan explicó que este producto tiene un excelente control de crucíferas y una buena residualidad en el suelo. Lo más relevante es que, a nivel mundial, no existen registros de resistencia para este mecanismo de acción, lo que permite romper con el esquema de «monoproducto» que se venía dando con la fluorocloidona en el control de nabo.
Más allá de las innovaciones químicas, el ingeniero hizo hincapié en el control cultural, definiéndolo como la herramienta más barata y, paradójicamente, la menos utilizada. Este enfoque consiste en brindar al cultivo las mejores condiciones competitivas para que se defienda por sí mismo. Las claves mencionadas fueron:
- Siembra en tiempo y forma: No retrasar la siembra por cuestiones logísticas que pongan al cultivo en desventaja.
- Calidad de siembra: Asegurar profundidad, densidad adecuada y el uso de semillas con vigor y libres de impurezas.
- Suelo bien preparado: Iniciar el ciclo sin malezas presentes.
