Según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, la intención de siembra para la campaña 2026/27 muestra un giro hacia la oleaginosa.
A pesar de un escenario climático favorable para el maíz y el trigo, los productores buscan «bajar la inversión por hectárea» debido al peso de los fertilizantes y los fletes.
Tras haber tocado su piso histórico en la campaña anterior, la soja volvería a crecer en superficie en la región núcleo. Este cambio de tendencia responde principalmente a una estrategia defensiva de los productores frente a los altos costos de implantación de las gramíneas. De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), se estima que de las 300.000 hectáreas que se dejarán de sembrar con trigo este año, el 80% se destinará a la soja.
La brecha de inversión: maíz vs. soja
El factor determinante en la toma de decisiones es la estructura de costos. Mientras que la implantación de maíz demanda una inversión de 1.300 us/ha. En términos de márgenes netos en campo propio, ambas opciones presentan cifras similares (445 us/ha para maíz), pero el riesgo financiero inclina la balanza hacia la oleaginosa.
En campo alquilado, la situación es aún más crítica, con márgenes que apenas logran mantenerse en terreno positivo (5 us/ha para maíz), lo que obliga a los productores a extremar la eficiencia en el uso del capital.
El peso de los insumos y el transporte
El informe de la BCR destaca que los fertilizantes y el flete representan más del 50% de la inversión necesaria para el trigo y el maíz. En el caso del trigo, la nutrición (urea y fosfato monoamónico) explica el 35% de los costos, mientras que el transporte suma otro 19%.
Estas variables han llevado a que el margen neto del trigo en campo alquilado entre en terreno negativo, con pérdidas estimadas en -103 u$s/ha para un rinde de 40 qq/ha a 150 km de los puertos.
Escenario climático y adelanto de siembra
Paradójicamente, el retroceso de los cereales ocurre en lo que se proyecta como el mejor escenario climático de la década para estos cultivos, gracias a la influencia de un fenómeno «Niño» que favorecerá las lluvias desde la primavera.
Ante este panorama, y para aprovechar la humedad superficial disponible, se observa un adelanto en las tareas de siembra de trigo en localidades como Marcos Juárez, mientras que en María Susana ya se iniciaron las labores de fertilización para comenzar la implantación a fines de mayo.
