De acuerdo con el último informe publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) a través de su Guía Estratégica para el Agro (GEA), el escenario para la campaña gruesa 2026/27 muestra un renovado interés por el maíz.

Si bien inicialmente los altos costos de producción daban ventaja a la soja, la reciente baja en el precio de la urea ha modificado las perspectivas, permitiendo que el cereal vuelva a ganar protagonismo en la intención de siembra de los productores de la región núcleo.

El informe de la BCR destaca que la urea, que llegó a cotizar a 1.000 us/t. Este descenso ha mejorado la relación urea/maíz, ubicándola en torno a 4,3, mostrando una tendencia descendente que le otorga «aire» al cultivo frente a la soja.

A pesar de que los costos siguen siendo superiores a los de hace un año -cuando la relación era de 3,1 toneladas de maíz para adquirir una de urea-, la encuesta realizada por los técnicos de la entidad refleja que la intención de gran parte de la región es repetir el área sembrada el año pasado.

En la campaña 2025/26, el trabajo de teledetección de la GEA/BCR detectó un hito histórico de 2,3 millones de hectáreas destinadas al maíz en la región núcleo.

Según la publicación de la Bolsa de Comercio de Rosario, el productor sigue apostando por el maíz debido a su capacidad multiplicadora de la inversión. Los técnicos señalan que, una vez superado el rinde de indiferencia, el potencial de ingreso por cada escalón de productividad es significativamente mayor al de la soja, cuyos rendimientos no han mostrado cambios significativos en los últimos años.

A esto se suma un respaldo fundamental desde el sector ganadero, con una fuerte demanda interna para silo y grano, además de pronósticos climáticos favorables que indican un «Niño firme» y perfiles de suelo con buena carga de humedad para el inicio del invierno.

Trigo: a la espera de las lluvias

En cuanto a la campaña de granos finos, el informe de la BCR revela que la siembra de trigo ya alcanza el 45% del área prevista, superando en 9 puntos porcentuales el promedio de los últimos cinco años. No obstante, la continuidad de las labores depende ahora de las precipitaciones pronosticadas para los próximos días.

Mientras que en el centro-sur de Santa Fe el avance es del 70%, en el norte de Buenos Aires el ritmo es más lento (entre 15% y 20%) debido a la necesidad de los productores de recomponer su situación financiera tras una campaña gruesa de resultados irregulares.

Para la primera quincena de junio, se espera un cambio en el comportamiento atmosférico que traiga las lluvias necesarias para reactivar las sembradoras en las zonas donde la humedad superficial empieza a ser insuficiente.

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