NK identifica una superficie potencial de 6,05 millones de hectáreas donde el girasol puede ganar competitividad frente a la soja.

NK Semillas analizó al cultivo de girasol que se presenta como una oportunidad de mercado frente al rinde de la soja en ambientes de baja productividad. En buena parte de la región centro del país, donde la soja enfrenta restricciones hídricas, térmicas o de suelo que condicionan su rendimiento, el girasol se posiciona como una alternativa estratégica para mejorar el resultado y gestionar de manera más eficiente el riesgo productivo esta campaña.

“Analizamos este escenario donde estimamos que existe una superficie de oportunidad de aproximadamente 6,05 millones de hectáreas de soja, considerando como referencia que por debajo de los 32 quintales conviene hacer girasol”, explica Francisco Pérez Brea, gerente de marketing en NK.

“El girasol suma herramientas para construir sistemas productivos más equilibrados y aporta competitividad ya que puede alcanzar un resultado económico equivalente con un rendimiento inferior al de la soja de referencia. Esto adquiere especial relevancia en aquellos lotes donde históricamente resulta difícil superar los 30-32 qq/ha de soja”, describe Andrés Caggiano, Gerente de Desarrollo de Producto en NK.

“Además, las bonificaciones asociadas al contenido de materia grasa, que pueden representar alrededor de un 10% adicional según las condiciones comerciales, constituyen otro factor que puede mejorar el precio neto obtenido por el productor”, agrega Caggiano.

Los ambientes donde el girasol gana competitividad son aquellos donde las limitaciones hídricas reducen el techo productivo de la soja. Entonces, las oportunidades para el girasol alcanzan unos 6 millones de hectáreas: se estiman 2,2 millones en Córdoba, 2 millones en Buenos Aires, 980.000 en Santa Fe y 850.000 en Entre Ríos.

En este contexto, la elección de la genética se convierte en un factor clave para aprovechar la oportunidad que presenta el girasol. NK cuenta con un porfolio de híbridos adaptados a diferentes ambientes productivos, pensado para acompañar al productor en la búsqueda de rendimiento, estabilidad y margen bruto: la recomendación del NK 3949 CL, el NK 3969 CL y el SYN 3970 CL.

“Esta oportunidad no se trata simplemente de reemplazar soja por girasol, sino de asignar cada cultivo al ambiente donde puede expresar su mejor relación entre productividad, costo y riesgo. La propuesta de valor de NK es brindar soluciones a aquellos productores que hoy están asumiendo el riesgo y el costo de implantar soja en los 6 millones de hectáreas donde estadísticamente el cultivo no supera los 32 quintales”, resalta Francisco Pérez Brea.

Desde NK, el objetivo es acompañar al productor con recomendaciones de manejo adaptadas a las características y necesidades de cada lote para transformar ambientes de rinde incierto en sistemas productivos más estables y rentables.

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