Referentes de la cadena sojera de América Latina analizaron en Buenos Aires los desafíos vinculados a trazabilidad, certificación y reducción de emisiones, en un contexto de mayores demandas de los mercados internacionales.

Más de cien referentes de la cadena de valor de la soja de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y Perú participaron en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires del Punto de Encuentro Regional LATAM, donde se debatió cómo escalar la producción responsable frente a un contexto internacional cada vez más exigente y avanzar hacia cadenas de suministro bajas en carbono.

Durante la apertura, la directora ejecutiva de Round Table on Responsible Soy (RTRS), Marina Muscolo, destacó el rol de la organización para reunir a distintos actores de la cadena y sostuvo que “la transformación del sector solo es posible a través del trabajo colectivo”, involucrando a productores, industria, comercio, financiamiento y sociedad civil.

Por su parte, Mariela Montoya, gerente de Desarrollo de Mercado para Latam de RTRS, presentó los principales indicadores regionales y remarcó el crecimiento sostenido de la soja certificada, que ya supera los ocho millones de toneladas a nivel global.

Además, señaló que la superficie certificada en América Latina creció 42 por ciento interanual y superó las 440 mil hectáreas, con Argentina como principal referente regional, aunque también con avances en Paraguay y Uruguay.

Montoya también destacó que actualmente existen más de 84 mil productores certificados en el mundo, en su mayoría pequeños productores, y explicó que la estrategia regional se apoya en tres ejes: ampliar la base de productores certificados, fortalecer el desarrollo de mercado -especialmente en alimentación animal, biocombustibles y acuicultura- y acelerar la demanda vinculada a la agenda de carbono.

En el panel sobre alianzas estratégicas se presentaron herramientas de trazabilidad, avances para compatibilizar distintos sistemas de certificación y programas de capacitación técnica orientados a facilitar la adopción de estos esquemas en el campo.

A su vez, productores y empresas analizaron los desafíos concretos de expandir la certificación. Entre otros temas se apuntó que la certificación mejora la gestión, la trazabilidad y la toma de decisiones, pero alertaron que el diferencial económico no siempre compensa los costos asociados al proceso, especialmente para productores de menor escala.

En este orden, coincidieron que hace falta ampliar estos esquemas con señales de mercado más claras, mejores incentivos y un mayor trabajo conjunto entre los distintos actores de la cadena.

En otro de los paneles, exportadores y referentes del comercio internacional señalaron que la demanda global tiene mayores exigencias en trazabilidad y certificación, pero enfatizaron que el desafío sigue siendo transformar esas exigencias en incentivos económicos concretos para la producción.

Acuicultura

Durante la jornada también se abordó el rol de la soja en la descarbonización de cadenas como la acuicultura. En ese marco, se destacó que gran parte de la huella de carbono del alimento para salmón está asociada a materias primas vegetales, particularmente la soja, lo que posiciona a la cadena de suministro como un eje clave para reducir emisiones.

Finalmente, Helen Estima Lazzari, consultora en agricultura regenerativa y carbono de RTRS, presentó un proyecto piloto en Argentina orientado al desarrollo de soja baja en carbono para acuicultura. La iniciativa busca generar datos a nivel de campo y construir un modelo replicable que incorpore el carbono como atributo dentro de la cadena de valor.

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