En el marco del Regen Summit celebrado en Mar del Plata, un evento calificado como icónico e inédito a nivel mundial para la compañía, Pablo Bisio, Gerente de Contratación, Sustentabilidad e Investigación de McCain Argentina, subrayó que la transición hacia prácticas sostenibles no es solo un compromiso ambiental, sino una necesidad vital para la supervivencia de la industria.
Para Bisio, la convicción de McCain de trabajar en agricultura regenerativa nace de una realidad pragmática: el suelo es la base fundamental de la productividad de su negocio y el de los productores. En este sentido, fue categórico al advertir que «si de alguna manera no cuidamos el suelo cuando producimos nuestras papas, este negocio tiene fecha de vencimiento«.
Además del factor productivo, el ejecutivo resaltó que la sustentabilidad es hoy un requisito de competitividad. La demanda del mercado, tanto local como global, exige formas de producción responsables, lo que posiciona a la empresa y a sus proveedores de manera diferenciada ante los clientes.
El sistema de medición
Durante su exposición, Bisio detalló que desde hace dos años la firma implementó un sistema integral para abordar la sustentabilidad de manera científica y medible. Este esquema, denominado framework o marco regenerativo, funciona como un «manual de instrucciones» basado en siete indicadores clave, entre los que destacan la biodiversidad, el uso eficiente de los recursos y la cobertura de los suelos.
Para traccionar este cambio hacia las metas fijadas para el 2030, McCain categoriza el progreso de sus productores en cuatro niveles evolutivos: Onboarded, Engaged, Advanced y Leading.
Nueva ola de conocimiento
Bisio comparó este momento histórico con el desembarco de McCain en Argentina hace 30 años. Si en aquel entonces el desafío fue generar conocimiento para lograr calidad industrial, esta «nueva ola de conocimiento» busca enseñar cómo producir de forma sustentable manteniendo esa productividad.
La respuesta de los productores ha sido calificada como «excepcional», mostrándose muy permeables al aprendizaje. Los números respaldan este entusiasmo: en la actual campaña 24/25, la compañía ha logrado un crecimiento del 40% en la implementación de estas prácticas respecto a su línea de base inicial.
El ecosistema agroindustrial
Finalmente, el gerente resaltó que el éxito de este cambio depende de la colaboración de todos los actores del agro. El evento contó con la presencia de empresas proveedoras, cuyo compromiso es fundamental para demostrarle al productor que las tecnologías y prácticas necesarias ya están disponibles y son aplicables a escala.
«Estamos muy confiados de poder lograr lo que nos planteamos al 2030», concluyó Bisio.
