Las precipitaciones registradas recomponen los suelos, pero frenan la siembra de maíz y girasol, traban la cosecha de trigo en el norte y preocupan por la escasa radiación.
Las precipitaciones en las últimas semanas lograron recomponer las reservas hídricas en la región agrícola nacional, pero su frecuencia, sumada a bajas temperaturas y escasa radiación solar, comenzó a ralentizar la siembra estival y la recolección de fin de ciclo.
De acuerdo con el relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la incorporación de maíz para la campaña 2026/27 alcanzó el 34,8 de los 8,4 millones de hectáreas proyectadas, manteniendo un adelanto de 5 puntos porcentuales frente al ciclo previo. No obstante, en sectores del centro y sur las lluvias demoraron a las sembradoras, mientras que en el Centro-Norte de Córdoba los lotes no implantados por sequía previa pasarán a esquemas tardíos. En cuadros emergidos se observan problemas de amarillamiento por el frío, pero el cultivo conserva un estado de Normal a Bueno.
En cuanto al girasol, la siembra cubrió el 41,9% de los 3,1 millones de hectáreas previstas, marcando un avance semanal de 5,8 puntos porcentuales. Pese a superar el promedio histórico, el mal tiempo en el sur frena los trabajos y genera dudas sobre los planes de siembra. Además, en lotes nacidos se registran daños activos por isocas cortadoras y aves que continúan reduciendo el stand de plantas.
Por su parte, el trigo sufre lluvias continuas en el norte, retrasando la cosecha en lotes maduros. Se estiman rindes promedio de 20 qq/ha para el NOA y de 30 qq/ha para el NEA. En el centro se aguardan mermas de entre 10 y 30% frente al ciclo anterior por heladas y aborto de macollos, sumadas a la amenaza de enfermedades como fusariosis de la espiga. Por último, en cebada, la humedad benefició la encañazón, previendo rindes generales de entre 35 y 60 qq/ha.
