La campaña de soja en Argentina ha entrado en una etapa de definiciones críticas y según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario basadas en la condición actual de los cultivos, se proyecta una producción nacional de 48,0 millones de toneladas (Mt).
Si bien esta cifra se ubica por debajo de las expectativas que el sector manejaba hace un mes, representa un incremento de 1 Mt respecto a lo proyectado al inicio del ciclo.
El escenario productivo actual está marcado por una fuerte disparidad regional. El deterioro observado en el centro y sur de la región pampeana está siendo compensado por las buenas condiciones en el oeste, centro-norte y norte del país, donde se consolidan tendencias de rindes por encima de la media.
No obstante, los informes advierten que lo que suceda con las precipitaciones en los próximos 10 a 15 días será fundamental para establecer un piso a la campaña y evitar recortes adicionales. Zonas como el sur de Santa Fe y el centro-este de Buenos Aires necesitan imperiosamente recibir al menos 40 mm en la próxima semana y otros 40 mm en la subsiguiente para frenar el impacto de la falta de agua.
La crisis de la soja de segunda
Uno de los puntos más críticos es la situación de la soja de segunda, calificada como «muy delicada». El cultivo tuvo como antecesor a un «supertrigo» con rindes excepcionales que consumió gran parte de las reservas de agua en los perfiles del suelo. Como consecuencia, se reportan caídas en los rindes potenciales de entre el 20 y el 60 por ciento, proyectándose un área no cosechable de 310.000 hectáreas en los lotes más afectados.
A pesar de la sequía que persiste en el sudeste, Santa Fe lidera los rindes provinciales con una estimación de 35,2 qq/ha, impulsada por el buen desempeño en el centro y norte de la provincia. Le siguen Córdoba con 31,5 qq/ha y Buenos Aires con 31,2 qq/ha, aunque estas cifras dependen estrechamente del comportamiento climático inmediato.
Por su parte, el maíz mantiene una estimación de 62 Mt, lo que representaría un crecimiento del 24% respecto al ciclo pasado. Un dato relevante para el norte del país es que la presencia de la plaga de la chicharrita se mantiene dentro de los niveles históricos, sin reportarse hasta ahora un impacto que exceda lo normal gracias al uso de materiales tolerantes y al buen estado general de los cultivos.
A diferencia de la campaña precedente, las temperaturas han sido más moderadas y el ciclo inició con perfiles cargados, lo que otorga una ventana de oportunidad para que, de concretarse los pronósticos de lluvias aisladas y frecuentes, la soja logre una recuperación histórica.
