Daniel Urcia, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), advierte sobre un escenario de rentabilidad nula provocado por la caída del 11% en la faena, la suba de servicios públicos y una asimetría impositiva que asfixia al sector formal.

La industria cárnica argentina ha iniciado el año bajo una fuerte presión económica y financiera. Según el último reporte de FIFRA, firmado por su presidente y vicepresidente de la Unión Industrial Argentina, el Dr. Daniel Urcia, la faena de enero sufrió una caída del 11%, lo que confirma el comienzo de un ciclo de retención de hacienda. Este escenario de menor oferta ha impulsado los precios, posicionando al novillo de exportación argentino como el más caro del Mercosur con un valor de 6,28 dólares ,frente a los 4,34 de Brasil y los 5,65 de Uruguay.

La suba de la materia prima no es el único frente de conflicto. Urcia destaca que los eslabones industriales enfrentan una rentabilidad entre baja y nula debido al encarecimiento de los servicios públicos esenciales (luz, agua y energía eléctrica) y los próximos ajustes salariales por paritarias.

A esto se suma la pérdida de valor del «recupero»: el cuero ha dejado de ser un ingreso para convertirse, en plantas alejadas de los centros de consumo, en un gasto logístico para su desnaturalización. Los ingresos por la venta de sebo, huesos y menudencias ya no logran compensar los costos de faena, obligando a los frigoríficos a cobrar un diferencial a los matarifes. Esta transacción, además, está gravada con un IVA del 21%, mientras que el resto de la cadena tributa el 10,5%, generando saldos técnicos de muy difícil recuperación para las empresas.

El mercado interno y la competencia informal

Pese a los costos crecientes, la industria encuentra un límite en la capacidad de pago de los consumidores. Aunque la carne aumentó un 5% en enero y un 2% adicional en la primera quincena de febrero, es la demanda la que termina imponiendo las condiciones. Si los compradores no convalidan los precios, el impacto se traslada directamente al valor del ganado.

El panorama se agrava por la competencia desleal de operadores informales que ignoran normas sanitarias, fiscales y laborales, perjudicando a los frigoríficos que cumplen con la normativa y enfrentan costos estructurales más altos.

Hitos y eficiencia productiva

No todas las señales son negativas. Un dato destacado es el aumento del peso medio por res producida, que alcanzó los 236 kilos en enero, reflejando una mayor eficiencia en la cadena gracias a la disponibilidad de pastura y los precios del maíz.

En el plano internacional, el sector celebra el acuerdo de una nueva cuota con Estados Unidos y hitos logísticos como el del frigorífico Logros, que realizó su primer embarque de carne refrigerada hacia Portugal desde el aeropuerto de Córdoba, vía Madrid. No obstante, Urcia concluye que la actual escasez de hacienda anticipa un año de menor actividad industrial para todo el sector.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *