Un informe de FeArCA destaca que el éxito operacional de la aviación agrícola y la lucha contra incendios depende de la capacitación, la precisión técnica y la adecuada configuración de cada equipo.
El primer Congreso de Aeroaplicación y Combate de Incendios, realizado en la ciudad de Marcos Juárez, provincia de Córdoba, marcó un hito trascendental para la aviación especializada en la Argentina. Organizado por Falconer Aviation e Icaros Aviación, con el firme respaldo de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA) y la Fundación Benet, el encuentro se enfocó en fortalecer los lazos entre la aeroaplicación y el combate de incendios, priorizando la seguridad operacional.
Durante la apertura, el presidente de FeArCA, Diego Martínez, destacó la trascendencia de integrar experiencia y capacidad de trabajo compartida entre todas las empresas y profesionales del sector. En ese marco, el secretario de la entidad, Juan Molina, presentó los resultados de una rigurosa evaluación a campo llevada a cabo por el equipo técnico del Grupo APC bajo su Programa de Mejora Continua de la Calidad de Aplicaciones.
El ensayo midió en condiciones reales el desempeño de un avión Air Tractor AT-502, drones DJI T100 y XAG P150, una pulverizadora Metalfor y un equipo terrestre Tecno MCG. Con vientos de 4 a 16 km/h, se utilizaron tarjetas hidrosensibles para determinar cobertura, tamaño de gota, eficiencia y deriva, datos procesados bajo el Índice de Calidad APC.
En las pruebas de deriva, el avión arrojó valores de 0,96 a 25 metros y 0,20 a 100 metros, confirmando que la efectividad no radica en el sistema elegido, sino en su correcta adaptación según el objetivo agronómico. De este modo, la cumbre concluyó que la tecnología es indispensable, pero su verdadero potencial exige la capacitación continua y un sólido criterio técnico profesional
