Un reciente informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) advierte que, a pesar de contar con condiciones de humedad excelentes en los perfiles, la intención de siembra de trigo para la campaña 2026/27 sufriría un recorte de 300.000 hectáreas en el corazón productivo del país.

La principal causa es el deterioro de la rentabilidad, impulsada por un fuerte aumento en el precio de los fertilizantes.

Aunque los productores manifiestan el deseo y la necesidad de mantener el área triguera en sus rotaciones, los números imponen una realidad compleja. El factor determinante es el encarecimiento de la urea, que hoy cotiza cerca de 890 US/t.

Esta suba provocó un cambio abrupto en la relación insumo-producto: actualmente se necesitan 4,1 toneladas de trigo para comprar una tonelada de urea, mientras que el año pasado alcanzaban 2,6 toneladas. Según técnicos de la región de Rojas, este escenario plantea el dilema de la «sábana corta»: si se aplica menos fertilizante para bajar costos, el rinde no alcanza para cubrir los márgenes, pero si se aplica lo necesario, la inversión inicial es prohibitiva para muchos.

Pérdidas en campo alquilado

La situación financiera es especialmente crítica para quienes producen bajo arrendamiento, que representan el 70% de los casos en la región. Para estos productores, la ecuación arroja una pérdida de 128 US$/hectárea.

El rinde de indiferencia (lo necesario para no perder dinero) se ha elevado a niveles muy exigentes. En campo propio, se requieren 37 qq/ha para cubrir costos, mientras que en campo alquilado, el rinde necesario sube a 46 qq/ha, llegando incluso a los 54 qq/ha en zonas con fletes largos como General Pinto.

Heterogeneidad regional

El recorte en la intención de siembra no es uniforme. Mientras que localidades como Pergamino, Marcos Juárez y Aldao estiman caídas de hasta el 30%, otras como Bigand buscarán mantener el área del año pasado. En General Pinto y Rojas, se proyectan recortes cercanos al 20%, aunque no se descarta que el ajuste final sea aún más pronunciado.

En paralelo, la cosecha de soja atraviesa el mayor atraso de los últimos 10 años. A la fecha, se ha recolectado apenas el 43% del área, cuando el promedio histórico para esta época debería rondar el 80%.

Las intensas lluvias de abril -que promediaron 121 mm frente a los 70 mm históricos- y tres eventos consecutivos de ciclogénesis han dejado lotes anegados y granos con exceso de humedad (entre 15 y 17%). En zonas como Acebal, se reportan graves problemas de calidad, con granos brotados, verdes o manchados por hongos, lo que genera importantes descuentos comerciales.

Tregua climática y heladas a la vista

Tras semanas de tormentas recurrentes que cubrieron desde el Río Colorado hasta Misiones, el pronóstico anticipa un cambio de escenario inminente. Se espera el ingreso de aire más frío y seco desde el sudoeste, lo que proporcionará la estabilidad necesaria para retomar las labores de cosecha. Sin embargo, este cambio traerá aparejadas las primeras heladas del otoño, con alta probabilidad de ocurrencia para el próximo lunes 27 de abril.

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