Especialistas difundieron pautas clave para preservar la salud animal, la calidad de la leche y la seguridad del personal ante el exceso de lluvias.

El Comité Nacional Argentina de la Federación Internacional de Lechería (FIL), a través de su Comité Técnico de Bienestar Animal liderado por Alejandro Palladino, difundió pautas preventivas y de contingencia para gestionar los severos problemas que provoca el barro en los tambos lecheros.

El informe cobra especial trascendencia luego de que la NOAA confirmara el fortalecimiento del fenómeno El Niño, señalando una probabilidad superior al 83% de que persistan lluvias superiores a los promedios normales hasta el trimestre enero-marzo de 2027.

Las superficies anegadas y saturadas generan un impacto directo en la operativa diaria y en la salud del rodeo. El deterioro de caminos y corrales dificulta la entrada de insumos, el movimiento de animales y el retiro de la leche, elevando además los riesgos de caídas y maniobras inseguras para los operarios. En el ganado, el barro afecta drásticamente el comportamiento: pruebas experimentales muestran que el tiempo de descanso puede caer de 12,5 a solo 3,2 horas al día. Asimismo, la suciedad en pezones favorece el contagio de mastitis ambiental e infecciones podales.

Para prevenir daños, los especialistas recomiendan reparar baches, limpiar alcantarillas, mantener pendientes de drenaje y definir potreros firmes de reserva. Durante la emergencia, sugieren habilitar superficies secas alternativas, aportar fibra efectiva en la dieta para prevenir la acidosis ruminal y reforzar la higiene en el ordeño, limpiando de forma individual los pezones y secándolos bien sin lavar la ubre completa. Finalmente, la entidad remarca la importancia de aplicar cambios en la rutina tan pronto como se detecten dificultades, evitando esperar a que el barro sea inmanejable.

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