Bajo el concepto de “re-evolución genética” fue lanzado en Tres Arroyos el KWS 11-762 VIP3, con germoplasma desarrollado 100% bajo condiciones de producción argentinas, destinado tanto a grano comercial como a la producción de “más leche, más carne” por su aptitud silera.

En el paraje El Carretero, KWS presentó a campo su primer híbrido de ciclo corto, desarrollado íntegramente en Argentina: KWS 11-762 VIP3.

Es el cuarto híbrido presentado bajo el concepto de la “re-evolución genética”, que implica la obtención de genética y agronomía para manejos y ambientes específicos. Bajo este marco de desarrollo, ya se presentaron en 2023/24 los “líderes” para el ambiente de potencial, KWS 14-408 VIP3, y para el ambiente sanitario, KWS 16-607 VIP3 y KWS 16-959 VIP3.

Unos 100 productores recorrieron cuatro módulos centrados en genética y manejo; investigación y desarrollo; ecofisiología de maíz y portfolio de híbridos para esta zona.

Santiago Vacca, gerente de Servicios Agronómicos de KWS, señaló que “como compañía de selección de genética tenemos que tener una visión a largo plazo” y recordó que “para haber presentado un híbrido corto en el portfolio, que es una demanda que hacen los productores, la tenemos que a ver censado hace cuatro o cinco o seis años y direccionar nuestro programa de selección para que el producto llegue al hombre de campo, con los estándares deseados, para ese ambiente al que va a ser destinado”.

El KWS 11-762 VIP3 “se adapta muy bien a las zonas donde se usan ciclo corto, principalmente el sudeste bonaerense, pero también en algunos ambientes del Litoral”.

Vacca destacó el programa de selección local y que “este híbrido tiene una gran capacidad reproductiva, de prolificidad incluso hasta macollos fértiles, que nos permite sembrarlo en esta zona, que es muy restrictiva”.

Planteó que es “un híbrido corto que fue uno de los primeros de esta nueva línea, que llamamos Re-evolución de la genética. Hace ya varios años tuvimos genética de ciclo más corto, pero hoy la estamos retomando por esta tendencia del productor de los últimos años de ir cada vez a fechas de siembra más tardías e incluso ir a fechas de segunda, donde muchas veces la pelea el maíz la tiene sobre una soja o un girasol”.

El gerente de Servicios Agronómicos de KWS destacó que “el maíz es un producto que nos da mucha versatilidad y mucha estabilidad al sistema” al hablar de cultivos de segunda, “Por ejemplo, detrás de fina, pretendemos 4, 5, 3 o 2500 kilos, según la zona en la que estemos hablando”.

“Esa versatilidad que da el maíz y la posibilidad de lograr esos rendimientos deseados por el productor, sumándole un poquito de manejo a la ecuación, hace que se adapte muy bien” añadió y acotó que “cuando el productor se sienta a hacer el margen bruto, es un cultivo que cierra muy bien desde los números, le da estabilidad del sistema y además tiene una característica de ser una gramínea”, con lo que implica en materia de sustentabilidad y sostenibilidad de los sistemas agropecuarios.

La jornada

Gustavo Thiessen, reconocido asesor agrícola del sur bonaerense fue invitado de KWS por trabajar arduamente en el manejo del cultivo de maíz, buscando estrategias para la producción de dicho cultivo. Entre ellas, la disminución de la densidad del maíz para la región, la que ha permitido que el cereal se inserte en las rotaciones agrícola con estabilidad de rendimiento.

Thiessen y Santiago Vacca, gerente de Servicios Agronómicos de KWS, llevaron adelante el módulo “Genética y agronomía: estrategias de manejo pensando en rendimiento objetivo”.

Plantearon que la planificación técnica de un lote inicia desde un rendimiento objetivo, dado por la zona agrícola del país, por el ambiente, tipo de suelo, condición hídrica del lote y la tecnología a aplicar.

“En esta región sudeste/sudoeste, el maíz está desplazando cada vez más a la soja o el girasol. Al definir el rendimiento objetivo, la genética es la siguiente decisión clave, a la cual le sumaremos manejo. Los híbridos para estas zonas más restrictivas están desarrollados para que, por medio de diferentes estrategias, logren alcanzar los rendimientos objetivos: flexibilidad de espigas, peso de 1.000 granos, prolificidad o la capacidad de macollar. Es entonces así que, conociendo la genética, en función del rendimiento objetivo, definiremos el manejo, principalmente la densidad”, advirtió Thiessen.

Pensando en la incorporación de un híbrido corto a la rotación, haciendo foco en estos ambientes restrictivos de la zona, Vacca destacó la capacidad del nuevo híbrido de ser prolífico, aspecto que no es un atributo común en dicho segmento y que le suma gran capacidad de compensación, principalmente en fechas de siembras tardías o de segunda, donde normalmente las densidades planteadas son bajas y se especula a que si el año mejora, el híbrido pueda capitalizar el ambiente con rinde. La prolificidad es, justamente, una de las claves a la que hacía referencia Thiessen como estrategia reproductiva y que KWS persigue como uno de los atributos deseables en los lanzamientos de la zona.

Paso a paso

Yendo a la gestación y nacimiento del híbrido KWS 11-762 VIP3, el módulo “Brechas de rendimiento pensadas desde la genética”, a cargo del breeder Julio Cerono y el coordinador de Avance de Producto, Aldo González, ellos destacaron que, a partir de la cercanía con los productores y su demanda, se incorporó genética de ciclo corto dentro de los programas de mejoramiento.

“Todo el trabajo comenzó hace varios años a partir del intercambio de germoplasma de maíz con diferentes centros de mejoramiento de KWS en el mundo que trabajan con genética de ciclo corto. A partir de allí, inició la carrera de desarrollo en Argentina para ir adaptando esa genética a nuestras condiciones productivas”, relató Cerono.

Al respecto, González comentó que, en la medida que se seleccionan los híbridos, buscando la mejor adaptación a cada zona, con pruebas de ambiente y manejo agronómico, se ajusta la brecha de rendimiento desde el avance del producto.

El módulo “Cuidando el rendimiento con una mirada ecofisiológica” estuvo a cargo del gerente de Desarrollo de Producto, Javier Di Matteo, y la especialista en Posicionamiento de Producto Regional Sur, Karen Hansen.

El gerente destacó que este genotipo puede llegar hasta 20 días antes a la madurez fisiológica, respecto a un híbrido de ciclo completo (119-120 días), logrando un grano de muy alta calidad. . A esto sumó que, KWS 11-762 VIP3 es un genotipo con alta tasa de secado, que permite que el productor coseche rápido. Además, “su prolificidad confiere plasticidad a un manejo técnico dentro de una zona climáticamente errática, bajando la densidad y aprovechando la disponibilidad hídrica instantánea del sitio”.

“Otro de los aspectos destacados que conseguimos con KWS 11-762 VIP3 son los excelentes parámetros agronómicos de picado, por ello es un híbrido con Aptitud Silera, con lo cual se puede sembrar con doble propósito en las zonas mixtas del país”, ponderó Di Matteo.

Dentro de esto módulo, la nutrición vegetal fue un tema excluyente, explicando cómo la fertilización afecta el rendimiento, la estabilidad de caña y la sanidad. “Se trata de un híbrido que responde a la baja densidad y también a la alta disponibilidad de recursos, con espiga ‘flex’ o macollando”, detalló Hansen.

Finalmente, como parte del recorrido, en el módulo “Vos Elegís”, a cargo de diferentes responsables técnicos comerciales, se presentó el portfolio con diferentes híbridos adaptados a esta región, como los graníferos KM 3916 VIP3, KM 4216 VIP3, KWS 14-408 VIP3, KWS 13-160 VIP3, KWS 19-120 VIP3 y los sileros KWS 60-950 VIP3 y KWS 60-050 VIP3 FULL. Con esta parada, KWS mostró que tiene un equipo de híbridos regionales para atender cada necesidad del productor.

Carbono neutral

Por primera vez, KWS organizó una jornada de lanzamiento que será carbono neutral, a través del sello “Carbon Neutral+”. Esto implica que se implementarán medidas para reducir y compensar la cantidad de gases con efecto invernadero que se emiten, de modo tal que las emisiones totales se igualen a cero.

De esta forma, la solución carbono neutral involucra tres pasos: la medición (que se evaluó durante la presentación del híbrido KWS 11-762 VIP3), la reducción y la compensación, por medio de “bonos de carbono”.

A partir de esta medición, a posteriori, KWS realizará una compensación ambiental, llevando adelante una medida concreta contra el cambio climático.