La incorporación de productos biológicos en la producción es una tendencia creciente y la empresa Ingeniería en Fertilizantes (IF) propone su combinación con los tradicionales para sostener un sistema de alto rendimiento.

En la producción agropecuaria, la sinergización de tecnologías suele resultar en mejores resultados que las sumas de cada una de sus partes. Así se lo entiende en Ingeniería en Fertilizantes, donde se está trabajando en la utilización de productos de origen biológico como forma de sinergizar a fertilizantes de síntesis química, de forma tal de mejorar la eficiencia y la utilización de nutrientes aportados por parte de las plantas y de paso, optimizar la inversión realizada por el productor.

De acuerdo a lo indicado por la bióloga de IF, Eugenia Teruel, el diseño de biológicos y sus componentes “es realizado de manera tal que puedan ser compatibles con la fase química” para lograr, de esta forma, un producto que apunte a una nutrición integral para la producción de alimentos.

La profesional explicó que “la incorporación de biológicos en el agro está orientada a prácticas un poco disruptivas respecto de lo que el productor viene haciendo” y aclaró que “intentamos acompañarlo con el desarrollo de productos que no cambien mucho el esquema de planificación de aplicación de insumos, para que la incorporación de este esquema biológico sea más eficaz”.

El concepto es que las plantas en un sistema de alto rendimiento no pueden simplemente sostenerse con fertilización orgánica, sino que necesitan una nutrición adecuada.

Dado que la fertilidad del suelo no solo se basa en la fertilidad biológica, sino también en la química, “la propuesta de IF es la combinación de estrategias de una manera adecuada para que las plantas puedan nutrirse y los sistemas estén balanceados para responder de manera eficiente”.

Al hablar de productividad, Eugenia Teruel señaló que “la estrategia que planteamos es brindar una nutrición compleja y completa, para que la planta aumente su estatus metabólico y que todos los ciclos de los nutrientes se puedan aprovechar de una manera más eficiente”, por lo que se pretende “que pueda nutrirse brindando mejores rendimientos, empleando menor cantidad de recursos”.

Bioestimulantes y bioinductores

Actualmente IF tiene en el mercado productos definidos como bioestimulantes, de acuerdo a los organismos nacionales de control. Se trata de “un consorcio de microorganismos benéficos nativos en el que se encuentran géneros conocidos de promotores de crecimiento vegetal, como azospirillum, bacillus, pseudomonas y trichoderma”, señaló Teruel.

Acotó que “cuando se produce en el laboratorio y luego se lleva a escalar industrialmente, también se incorporan los metabolitos que ellos producen en el tanque de reacción. El producto, a su vez, está formulado con materia orgánica humificada”.

Se apunta a bioestimular los cultivos con dicho consorcio microbiano para que logre desarrollar asociaciones benéficas a nivel de la rizósfera. “La idea es abordar la nutrición vegetal de  modo  más complejo e integral, acompañando a procesos naturales ”, indicó Teruel.

En fase experimental, la compañía trabaja en el desarrollo de bioinductores para incorporarlos en los fertilizantes que se aplican al inicio del cultivo.

El objetivo es formularlos con sustancias químicas que sirven de señalización para reclutar microorganismos de la rizosfera que ayudan a todo el ciclo del fósforo en el suelo, tan importante para los cultivos y tan relevante para los objetivos productivos de la explotación agrícola.

El momento ideal de aplicación de los bioinductores que están en etapa experimental es en el inicio del cultivo y se anticipó que están generando buenos resultados.

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