Según la Red de Manejo de Plagas de Aapresid, el control de maíces espontáneos es primordial para cortar el ciclo a la chicharrita y la enfermedad, y el momento de comenzar es ahora.

El achaparramiento del maíz se ha convertido en el principal desafío para los agricultores del país. Solo de marzo a abril provocó una reducción de 6,5 millones de toneladas en la estimación de la producción nacional (BCR). A medida que avanza la cosecha del cereal, es crucial empezar a planificar estrategias para manejar esta situación en la próxima campaña.

Los relevamientos de la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid de la enfermedad y su vector en casi 30 millones de hectáreas en todo el país muestran un preocupante avance de norte a sur. Tendencia que se mantendrá en los próximos años, de acuerdo a proyecciones futuras bajo un escenario de calentamiento global.

El maíz ‘guacho’ en la mira

En este contexto, la REM genera junto a especialistas información técnica relevante, y dentro del manejo integrado destacan a la eliminación de los maíces voluntarios o guachos como una de las prácticas más importantes para romper el ciclo biológico de la chicharrita y reducir el inóculo de la enfermedad.

Estos maíces voluntarios son plantas que crecen a partir de granos perdidos durante la cosecha anterior y actúan como un “puente verde” entre una campaña y otra, funcionando como un reservorio tanto del vector como de los agentes causales del achaparramiento.

El control de estas plantas comienza durante la cosecha del maíz anterior, es decir ahora, mediante una regulación de la cosechadora para evitar la caída excesiva de granos en el campo y la ruptura de espigas. Es esencial inspeccionar y ajustar el cabezal de la cosechadora, los sistemas de trilla y limpieza, capacitar al personal y mantener un monitoreo constante.

Además, el control químico de las plantas voluntarias es importante tan pronto como aparezcan. El uso de herbicidas selectivos, como graminicidas, puede ser efectivo, especialmente cuando la infestación es significativa. Sin embargo, es crucial realizar este control antes de que las plantas alcancen un estado fenológico avanzado, idealmente cuando tienen hasta 3 o 4 hojas, para evitar que el vector desarrolle una nueva generación.

Es importante tener en cuenta las condiciones climáticas adecuadas, la elección de la boquilla de aplicación correcta y otros principios básicos de la aplicación para garantizar la efectividad del control.

Es importante entender que el manejo adecuado de los maíces voluntarios no solo contribuye a prevenir el achaparramiento en el maíz, sino que también puede mejorar la rentabilidad y la productividad de los cultivos. “Con una combinación de acciones durante la cosecha y una planificación cuidadosa para la próxima campaña, se puede reducir significativamente el riesgo de esta enfermedad”, concluye la Red, alentando a apostar al cereal en la próxima gruesa.