Un nuevo informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada) sobre cómo se conforman los precios al consumidor de los alimentos dejó al descubierto el alto peso que tienen los impuestos en el valor que se paga en góndola.

En el caso de la carne, por ejemplo, el cálculo de Fada revela que el 28,9 por ciento del precio en el mostrador son impuestos.

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Esta proporción supera al 24,7 por ciento del criador que produjo el ternero y al 26,6 por ciento que se quedó el feedlot que engordó el ejemplar hasta llevarlo a categoría de novillito.

También supera al 12,9 por ciento que corresponde a la carnicería y al 7,3 por ciento que depende del frigorífico.

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De esta manera, según Fada, de cada kilo de carne, el 64,6 por ciento son costos de la cadena, el 28,9 por ciento son impuestos, y el 6,5 por ciento, resultados.